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Ácido cítrico 99,5 % (1 kg)

Ácido cítrico 99,5 % (1 kg)

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Ácido cítrico monohidratado 99,5 % — Quelante para limpieza acuosa controlada

Ácido orgánico sólido que actúa como agente quelante: una molécula que atrapa los iones metálicos formando un complejo estable, como una pinza. Una vez salificado con una base, permite retirar de forma progresiva sales metálicas y depósitos de óxido. Por sí solo el ácido cítrico no tiene un elevado poder complejante: son sus sales, los citratos, las que se emplean por su mejor eficacia, y por eso en la práctica siempre se formula con una base.

Se trabaja en disolución acuosa o gelificado con un espesante —Klucel G, Nevek, Carbopol— cuando el soporte es absorbente o poroso y conviene controlar la penetración. Frente a suciedad grasa y proteica, se combina habitualmente con tensioactivos no iónicos del tipo Tween 20.

¿Para qué se utiliza?

  • Policromías y lienzos: eliminación de depósitos superficiales de naturaleza proteica y de repintes. El fabricante advierte en la misma relación técnica que muchos pigmentos pueden ser atacados por estos reactivos y que deben usarse con extrema precaución en policromías: las capas más expuestas son las poco aglutinadas, con más pigmento en superficie.
  • Piedra y mampostería: manchas de óxido y sales de hierro. Sobre sustratos muy carbonatados —mármoles, calizas— se formula como citrato de amonio, no como ácido libre.
  • Sistemas acuosos tamponados y saliva sintética: el ácido cítrico es un ácido tricarboxílico, con tres grupos ácidos que se disocian a pH distintos. Esa es la razón de que sea la base ácida de los sistemas de limpieza tamponados: una misma disolución se lleva al pH que se necesite añadiendo una base, y lo mantiene estable durante toda la intervención.

Sobre carbonatos —mármol, caliza, estuco, fresco y pastas cerámicas calcáreas— no se aplica como ácido libre, sino formulado como citrato de amonio, de pH 7-8, tal como indica la relación técnica del fabricante. El ácido reacciona con el carbonato y libera dióxido de carbono: esa efervescencia puede dañar las capas más superficiales, especialmente en cerámicas de baja cocción, pintadas o vidriadas. Como todo agente quelante, exige prueba previa en zona discreta y aclarado con agua desmineralizada al terminar. Y la disolución se prepara solo con agua desmineralizada: el agua de la red contiene cationes calcio y magnesio que se unen al agente complejante y reducen su acción.

¿Por qué elegir el ácido cítrico?

  • Quela menos, y por eso se controla mejor. Frente al EDTA (ácido etilendiaminotetraacético), el quelante fuerte de referencia, el citrato agarra el metal con mucha menos fuerza: su constante de estabilidad con el hierro (III) es Log K 10,9 frente a 25,1 del EDTA, y con el cobre (II), 6,1 frente a 18,8. Esa «debilidad» es justo la ventaja: la literatura señala que es preferible el uso de los citratos por su menor poder quelante, porque supone mayor control y seguridad respecto a los materiales originales. Un quelante que agarra menos es un quelante que se puede parar a tiempo. (Log K = constante de estabilidad del complejo: cuanto más alta, más fuerte agarra el quelante al ion metálico.)
  • En quelantes, más concentración no es más limpieza. Los estudios publicados no superan el 5 % p/v (peso en volumen: gramos de sólido por 100 ml de disolución), las concentraciones del 10 % o superiores están documentadas como inadecuadas porque afectan de forma evidente a la pintura o al barniz, y se ha comprobado que concentraciones bajas de citratos —incluso al 0,1 %— a un pH óptimo pueden ser más efectivas a la vez que reducen el riesgo para la obra. Un envase de 1 kg cunde mucho más de lo que parece.
  • Permite trabajar despacio. El sistema de limpieza más efectivo no es necesariamente el más adecuado: hay que buscar el equilibrio entre eficacia, seguridad y control, y no conviene que el sistema sea demasiado rápido. Con este material el pH y la concentración se ajustan por pasos, y el proceso se detiene donde el restaurador decide.
  • Menos cosas en la disolución, menos residuo posible. Un tensioactivo o un aditivo solo se justifican si producen un incremento evidente de la efectividad; si no es así, no tiene sentido incorporar agentes químicos no volátiles que pueden suponer una mayor aportación de residuos a la obra.

Características

  • Denominación del fabricante: ácido cítrico monohidratado
  • Pureza según el fabricante: 99,5 %
  • Nº CAS declarado en la ficha de datos de seguridad: 77-92-9 (el número CAS, del Chemical Abstracts Service, es el código internacional que identifica cada sustancia química)
  • Aspecto: sólido, blanco, inodoro
  • Punto de fusión: 153 °C
  • pH declarado por el fabricante: 1,7 — es una propiedad de la sustancia sólida, no el pH al que se trabaja
  • Solubilidad en agua: 590 g/L. Soluble también en alcoholes y acetato de etilo, según la relación técnica del fabricante
  • Envase de 1 kg

Presentación y almacenamiento

  • Presentación: envase de 1 kg
  • Conservar entre 5 y 25 °C, en lugar seco y bien ventilado, lejos de fuentes de calor y de la luz solar directa
  • Una vez abierto, cerrar cuidadosamente el envase y mantenerlo en vertical. Almacenar lejos de agentes oxidantes y de materiales fuertemente ácidos o alcalinos
  • Cerrar bien el envase importa más de lo que parece: el ácido cítrico es sensible a la humedad en las dos direcciones —toma agua en ambiente húmedo y la pierde en ambiente seco—, y en ambos casos lo que marca la balanza deja de ser lo que se cree

Artículo fabricado por C.T.S., referencia 01201010.

Seguridad

Clasificación del fabricante (ficha de datos de seguridad CTS, versión 2 de 12-05-2023, conforme al Reglamento (UE) 2020/878). Palabra de advertencia: Atención.

Clase y categoría de peligro: Irritación ocular, categoría 2.

Pictograma: GHS07 (signo de exclamación).

  • H319 — Provoca irritación ocular grave.

Consejos de prudencia: P264 Lavarse las manos concienzudamente tras la manipulación · P280 Llevar guantes, ropa de protección, gafas y mascarilla · P305+P351+P338 EN CASO DE CONTACTO CON LOS OJOS: enjuagar con agua cuidadosamente durante varios minutos; quitar las lentes de contacto cuando estén presentes y pueda hacerse con facilidad, y proseguir con el lavado · P337+P313 Si persiste la irritación ocular, consultar a un médico.

Ficha de datos de seguridad completa disponible a petición en info@innovart.art.

Preguntas frecuentes

¿A qué pH se trabaja?
El pH de trabajo no es el del ácido en el bote: el ácido cítrico se lleva a su pH de trabajo salificándolo con una base. Sobre estructuras pictóricas con aglutinantes oleosos, la recomendación aceptada es mantenerse en el intervalo de pH 5,5-8,5; por encima se incrementa el riesgo de pérdida de pigmentos y de erosión del estrato pictórico. Y conviene tener la otra mitad del dato: las disoluciones acuosas se emplean normalmente a pH 8-9 porque limpian mejor, en especial frente a materiales grasos. Se limpia mejor arriba y se arriesga más arriba — esa tensión es la decisión del restaurador delante de su obra, no algo que resuelva una ficha.
¿Y la conductividad de la disolución?
Wolbers sitúa las disoluciones acuosas empleadas en procesos de limpieza dentro del intervalo de 4-8 mS/cm (milisiemens por centímetro, la unidad de conductividad eléctrica). El porqué importa más que la cifra: si la concentración de iones es muy elevada, estos se difunden hacia el interior de la estructura pictórica y ejercen una presión sobre la superficie que puede llegar a disgregar la pintura.
¿Con qué agua se prepara?
Solo con agua desmineralizada, y el fabricante es taxativo. El agua de la red contiene, en mayor o menor medida, cationes calcio y magnesio que se unen a los agentes complejantes y reducen su acción: preparar la disolución con agua del grifo le resta eficacia antes de empezar.
¿Hace falta aclarar después?
Sí, y no es un paso opcional. La relación técnica del fabricante indica que, una vez retirada la compresa o extraído el objeto de la disolución, se debe realizar un lavado para eliminar el exceso de reactivo. Se aclara con agua desmineralizada y de inmediato. La palabra correcta es aclarado, no neutralización: neutralizar significaría añadir una base sobre la obra, que es justo lo que no se hace.
¿Deja residuos?
La literatura señala que, en disoluciones de concentración baja y tras el aclarado, no se detectan residuos del quelante, y que para eliminarlos el aclarado con agua suele ser suficiente. Por eso el lavado posterior no es opcional: es parte del tratamiento, y así lo indica también la relación técnica del fabricante.
¿Puedo usarlo sobre mármol, caliza o estuco?
No como ácido libre. Sobre piedra carbonatada, la propia relación técnica del fabricante indica formularlo como citrato de amonio, de pH 7-8, precisamente para la eliminación de las sales de hierro de piedras de carbonato. El motivo es el mecanismo del quelante: agotados el hierro y el cobre, comienza a atacar al calcio que constituye el aglutinante de la piedra o del fresco sobre el que se está trabajando, con una corrosión similar a un ataque ácido.
¿Peso igual si es anhidro que si es monohidratado?
El ácido cítrico existe en dos formas: anhidra y monohidratada, esta última con un 8,6 % de agua de cristalización. Para la misma cantidad de ácido real, del monohidrato hay que pesar alrededor de un 9 % más. En la práctica esto no afecta a la mayoría de intervenciones, porque las formulaciones publicadas en la literatura son gravimétricas —del tipo 0,5 g por 50 ml de agua destilada— y no dependen de la forma. Si necesitas preparar una disolución de molaridad exacta, escríbenos antes a info@innovart.art y lo confirmamos contigo.

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